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En el Vientre Materno: el embarazo consciente

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El Vientre Materno

Durante el tiempo que llevamos trabajando en Terapia Regresiva Reconstructiva, nos hemos dado cuenta que la mayoría de los pacientes, iniciaron sus patrones de conducta desde que estuvieron en el vientre materno.

En un caso que hubo con una paciente y que ha sido realmente significativo, es el de una mujer con un rasgo fuerte de depresión en su personalidad la cual ha tenido dos intentos de suicidio en su vida, sentimientos de vacío y abandono permanente, y una marcada sensación de no sentido a la vida. Ella se sentía vacía, frustrada y al mismo tiempo, con una tristeza que la invadía en todo momento y lugar.

 

¿De dónde vienen todos estos patrones tan dañinos?

A lo largo del estudio de su historia personal, esta paciente se dio cuenta que había un aspecto de su vida que no entendía. Esta área de su vida que no comprendía fue el período de la primera infancia y al mismo tiempo una historia “reforzada” de cuando estuvo en el vientre materno, la cual no tenía nada que ver con lo que le contó su madre. Cuando llegamos al origen de los problemas emocionales de esta paciente, ésta pudo averiguar el por qué de su comportamiento adulto. Comprendió que durante el período de gestación, su madre había quedado embarazada sin querer realmente quedar en embarazo, pues ya tenían 5 hijos más a los cuales criar y educar, y además la familia no contaba con el dinero necesario para educar a ese bebé que venía en camino. Por lo tanto, la madre trató en varias ocasiones de abortar al bebé sin ningún logro y tuvo una gran angustia durante todo el período de gestación. En el momento del parto, la bebé (que es la paciente), nació prematura, muy pequeñita y además, estuvo en incubadora, por lo cual, aparte de todo lo que vivió durante el período de gestación, también tuvo que “sufrir” las consecuencias de dicho nacimiento que son: parto prematuro = no cerrar ciclos; e incubadora = un sentimiento generalizado de abandono.  -- El hecho de estar en incubadora es para los bebés algo realmente traumático, pues carecen del afecto de su madre y además, permanecen solos, en un cubículo aislado, sin cariño y sin contacto emocional. Luego, viene la enfermera de turno, que está con ellos un momento y luego se va… luego viene otra y se va. Esto genera en el bebé un sentimiento de abandono permanente en su vida cuando se vuelven adultos, creando así el patrón de comportamiento: “para no morir, tengo que abandonar primero”. Este patrón inconsciente se vuelve a repetir en la edad adulta con sus relaciones de pareja, en donde llega un momento en que éstos abandonan a sus parejas antes de que ellas los abandonen, para así no sentir que “mueren”. Cuando este comportamiento se repite una relación tras otra, se genera un gran sentimiento de tristeza y frustración constante --. Sumando a todo esto, esta paciente fue abandonada por su madre y posteriormente adoptada por una amiga de ésta que al ver a la bebé indefensa, decidió criarla… pero nunca le dijo que su madre biológica, no era ella. Toda esta historia produjo en esta mujer muchos sentimientos encontrados: depresión, varios intentos de suicidio, desesperanza, confusión en otras áreas de su vida, ansiedad, estrés.

Como este caso podemos contar muchos más, y si nos permiten, nos tomamos la licencia de parafrasear a Alfred Tomatis quien afirma que para muchas personas “la estancia en el útero no son nueve meses en el Paraíso”.

Tras mucho reflexionar sobre lo que sufrían los pacientes en la etapa uterina, nos dimos cuenta que la solución estaba en prevenir e intentar atajar los traumas de las personas antes de que se produjeran. ¿Cómo? Trabajando con las mujeres antes del embarazo o, si no ha podido ser antes, durante el embarazo para que se liberen de sus condicionamientos inconscientes y no los transmitan a sus bebés.

Sobre el papel parece fácil, pero en realidad es un trabajo complejo, duro y un acto de valentía por parte de las mujeres que llegan hasta el final y logran liberarse, formar patrones de conducta positivos y retomar la vida desde una nueva perspectiva.

La clave radica en realizar una profunda introspección e ir limpiando paso a paso el inconsciente de todos esos comportamientos dañinos (muchas veces heredados) que arrastramos con nosotros y proyectamos en nuestro día a día. Si se logran deshacer esos nudos emocionales durante la etapa del embarazo, la mujer al estar liberada, podrá relacionarse con su bebé de forma positiva y limpia, sin condicionamientos que los marquen a los dos con miedo, tensión, ansiedad, estrés y dolor.

La seguridad en sí misma y la confianza en su naturaleza de mujer y embarazada, también ayudarán a que el embarazo sea llevado de forma consciente y sin intromisiones externas. La mujer decide por ella y su bebé, se informa, busca la mejor opción, la más sana, la más respetuosa hacia la futura salud mental y física de su bebé y por supuesto, de ella misma.

Además, es de una importancia fundamental recalcar que la mujer que se haya trabajado eficazmente antes de su parto y que haya logrado sacar a la luz su verdadera personalidad (inconsciente / sombra), que esté segura de sí misma y satisfecha con su forma de ser, comprobará como, al afrontar su trabajo de parto sin miedos, su instinto actuará de forma más eficaz, eliminando de un plumazo gran parte de la tensión, angustia y miedos.

Así mismo, para el bebé el efecto será el mismo. La transición de la vida uterina a la vida terrestre será mucho más fácil y agradable si nace de una madre relajada, consciente de su valor y de su capacidad para parir y conectada con él durante todo el proceso, que si nace de una madre en tensión, presa del pánico y sin la capacidad de decidir lo mejor para ella y su hijo.

También queremos resaltar el hecho que no es lo mismo trabajar antes del embarazo que mientras la mujer está embarazada. En este segundo caso, nunca deberemos olvidar que el bebé está presente en todo el proceso y que tenemos que actuar de la forma más delicada posible para evitarle cualquier tipo de emoción negativa. En estos casos (cuando la mujer ya está embarazada), únicamente se trabaja el vínculo y la comunicación entre madre – bebé. Nunca se trabajan emociones negativas de la madre relacionadas con su historia personal, pues el bebé está adentro sintiendo absolutamente todo.

Además, hay que fomentar durante todo el tiempo del embarazo un vinculo emocional positivo y el apego entre padre-madre-bebé a través de relajaciones, meditaciones, visualizaciones guiadas, el canto, la charla habitual con su hij@ (contarle los hechos del día a día, explicarle cuando aparezca alguna emoción negativa que no es culpa suya, etc.), ponerle música suave que sea relajante para la madre, leerle cuentos, que ambos padres toquen el vientre para acariciarlo, fomentar una alimentación sana y natural, y en definitiva intentar minimizar los impactos emocionales negativos para el bebé.

Para concluir, queremos volver a repetir una idea que consideramos que toda mujer que quiera convertirse en madre debería tener muy presente: Una madre confiada, relajada, segura de sí misma y liberada de las cargas inconscientes de su pasado, le regalará a su bebé uterino el mejor de los dones: una salud emocional (y por consiguiente física) positiva y equilibrada.

 

El Vientre MaternoPara tener en cuenta:

  • La vida y la consciencia (me doy cuenta de), inician en el vientre materno, desde el momento de la concepción.
  • Todo lo que sienta la madre desde la concepción hasta el nacimiento, también lo va a sentir el bebé. ¿Cómo? Mediante reacciones químicas. Si la madre siente miedo, ansiedad, angustia justo al momento de quedar embarazada, el cerebro (hipotálamo) va a enviar un mensaje a las glándulas suprarrenales, las cuales van a segregar adrenalina – cortisol y adenocortitrofa (hormonas encargadas de la huída), las cuales van a correr por el torrente sanguíneo hasta llegar a la placenta, casi que de inmediato llegarán al cordón umbilical y en seguida al bebé, el cual va a SENTIR (más no comprender) siempre TODAS LAS EMOCIONES que siente su madre, padre y entorno. Por lo tanto, el bebé va a vivir ese período con miedo, angustia y tensión, y puede ocurrir que en el momento de parto, no vaya a querer salir (nacer) de ese mundo agresivo y hostil, a otro desconocido (e igualmente hostil) como lo es el mundo exterior. La gran mayoría de las veces, en estos casos, el parto va a ser diferente al parto normal (9 meses y por el canal vaginal), pudiendo ser un parto complicado: prematuro, cesárea, fórceps, placenta previa, cordón vuelto, que luego tenga que ir a incubadora etc. Este tipo de nacimientos diferentes al parto normal, generan cada uno por separado, patrones de comportamiento (inconscientes) específicos que van a marcar para toda la vida, al niño y posteriormente al adulto.
  • De acuerdo al punto anterior, el 70% de las enfermedades del adulto, comienzan a gestarse en el vientre materno.
  • Las enfermedades que mal se llaman “hereditarias” no tienen nada que ver con la genética. Las enfermedades hereditarias son patrones de comportamiento (inconscientes) inadecuados que se han transmitido de una generación a otra. Patrones de conducta inadecuados que el adulto enseña y el niño aprende. Principio de la Psiconeuroinmunología: Si ese patrón de comportamiento negativo (mental – emocional) se modifica hacia otro más positivo, todas las células van a modificarse (incluso a nivel de ADN) y a cambiar al nuevo patrón de comportamiento. Es el cerebro el “presidente” de toda la empresa (cuerpo). Por lo tanto, no es la célula ni la genética quien controla el cuerpo, es el cerebro.
  • Si ambos padres son conscientes de lo que implica traer un bebé al mundo, ambos han trabajado en sanar, aceptando y comprendiendo su pasado para liberarse de patrones inadecuados de sus propias vidas, están preparados, conciben a ese hijo con AMOR y es deseado por ambos, es muy probable y la tendencia general es que la madre va a estar tranquila y en paz durante todo el período de gestación, lo cual va a hacer que su cerebro genere endorfinas, serotonina (hormonas de la FELICIDAD) y su hij@ va a vivir el período de gestación tranquil@, y luego de nueve meses, va querer salir (nacer) al mundo exterior siendo feliz. Cuando esto sucede, los partos son normales o naturales, a tiempo, sencillos, sin dolor y sin ninguna clase de complicación.

 

La fórmula perfecta para el mejor parto:

Según Morris Notherton, deberían darse estas circunstancias para el parto ideal:

  • Ambos padres con una buena preparación psicológica previa. Se recomienda que ambos padres estén sanos emocionalmente y ambos hayan trabajado por separado en sanar su pasado, para no “heredar” las enfermedades a sus hijos.
  • Madre preparada para concebir un hijo.
  • La concepción debe ser algo natural, causado por la relación de amor y deseo entre los padres.
  • El médico o doula (partera), debe ser elegido por los padres, sobre todo por la madre (quien es a fin de cuentas quien va a parir) y sentirse a gusto con él / ella, y no asignado por decreto.
  • En el paritorio, debe haber una luz suave.
  • Debe haber música de fondo y de ser posible, la misma música que la madre haya escuchado durante el embarazo para sus momentos de relajación y vínculo con su bebé.
  • Cuando se empieza con las contracciones, hay que hablar con el bebé e involucrarlo en todo el proceso. Explicarle lo que va a suceder y que participe en el mismo ayudando a su madre.
  • En el parto, el padre debe estar presente y apoyando a la madre.
  • Mantener al bebé encima de la panza de su madre hasta que el cordón deje de latir (mín. 2 minutos) y que sea el padre quien corte el cordón umbilical.
  • El padre debe ser quien corte el cordón umbilical del bebé.
  • Es recomendable nacer en un entorno líquido. En estos casos, se debe tener la certeza de que no hay complicaciones ni para la madre ni para el bebé que puedan poner en riesgo la vida de alguno de los dos.
  • Cuando el bebé nace, todos tendrían que tocarlo para que sienta la relación externa.
  • Al nacer, el bebé debe escuchar palabras y frases bonitas y alentadoras y sentir la sonrisa en las personas que están a su alrededor.

 

Ramón Soler - España
Natalia Baena Hernández - Colombia
Consultores Expertos en Terapia Regresiva Reconstructiva – TRR

 

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NATALIA BAENA HERNÁNDEZ

Dra. Natalia Baena Psicologa
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